La elección del material protésico no es un detalle menor. Es una decisión clínica que afecta la durabilidad, la estética y la biocompatibilidad de cada trabajo. Conocer las opciones disponibles permite al odontólogo tomar mejores decisiones junto al laboratorio y ofrecer resultados más predecibles al paciente.
Zirconio
Es hoy el material de referencia en prótesis fija. Su resistencia mecánica es superior a la de la porcelana tradicional, soporta bien las cargas oclusales y tiene una excelente tolerancia biológica. Además, los avances en zirconio multicapa han mejorado notablemente su estética, acercándolo al aspecto natural del diente. Es especialmente indicado en coronas posteriores, puentes y estructuras sobre implantes.
Disilicato de litio
Material cerámico de alta resistencia con propiedades ópticas muy superiores al zirconio convencional. Permite una translucidez que imita mejor el esmalte natural, por lo que es la elección habitual en el sector anterior cuando la estética es prioritaria. Se trabaja por prensado o por fresado CAD/CAM, y su adhesión al diente es excelente cuando se aplica correctamente.
Nanocerámicas
Son materiales compuestos —cerámica y resina— diseñados para trabajar en bloques fresables. Combinan la estética de la cerámica con una mayor capacidad de absorción de impactos, lo que los hace interesantes en pacientes con parafunciones o en rehabilitaciones provisionales de larga duración. Su ajuste con tecnología CAD/CAM es preciso y los tiempos de fabricación se reducen considerablemente.
¿Por qué importa el laboratorio en esta decisión?
El material correcto mal trabajado da resultados incorrectos. Un laboratorio con fresadora y sinterizadora propias, como Kimar Dental, puede controlar todo el proceso internamente: desde el diseño digital hasta la cocción final, sin depender de terceros. Eso se traduce en ajustes más precisos, menos retrabajo y plazos más cortos para la clínica.
Conocer los materiales es el primer paso. Tener un laboratorio de confianza que los domine es el segundo.