CAD/CAM en odontología

CAD/CAM en odontología: cómo la tecnología digital está cambiando los laboratorios protésicos Durante décadas, la fabricación de una prótesis dental dependía casi por completo de la habilidad manual del técnico dental. La impresión en silicona, el vaciado en escayola, el encerado y la cocción eran etapas artesanales que requerían tiempo, experiencia y un margen de error asumido. Hoy, la tecnología CAD/CAM ha transformado ese proceso sin eliminar la parte técnica más importante: el criterio del profesional. Qué significa CAD/CAM en la práctica CAD (Computer-Aided Design) es el diseño asistido por ordenador. CAM (Computer-Aided Manufacturing) es la fabricación asistida por ordenador. Aplicado a odontología, el proceso comienza con un escaneado —intraoral desde la clínica o de modelos físicos en el laboratorio— que genera un archivo digital tridimensional del caso. Sobre ese archivo, el técnico diseña la restauración con precisión submilimétrica. Una vez validado el diseño, la fresadora talla el bloque de material elegido —zirconio, disilicato, nanocerámica— con una exactitud que la mano humana no puede replicar de forma consistente. Ventajas concretas para la clínica La reducción del error humano en las fases de fabricación es la más evidente, pero no la única. Los tiempos se acortan significativamente. La trazabilidad del caso es total, ya que cada archivo queda registrado. Las correcciones son más sencillas de gestionar digitalmente que rehaciendo trabajo físico. Y la comunicación entre clínica y laboratorio mejora cuando ambos trabajan con el mismo ecosistema digital. El factor humano sigue siendo decisivo La tecnología CAD/CAM no sustituye al técnico dental: lo potencia. El diseño de la morfología oclusal, la elección del bloque adecuado, la gestión del color y la personalización final siguen requiriendo criterio y experiencia. Un laboratorio que domina tanto la parte digital como la artesanal ofrece lo mejor de ambos mundos. En Kimar Dental trabajamos con fresadora y sinterizadora propias, lo que nos permite controlar cada fase del proceso sin externalizarlo. Para la clínica, eso significa precisión, plazos predecibles y un interlocutor directo en cada caso.
¿Qué materiales se usan en las prótesis dentales modernas?

La elección del material protésico no es un detalle menor. Es una decisión clínica que afecta la durabilidad, la estética y la biocompatibilidad de cada trabajo. Conocer las opciones disponibles permite al odontólogo tomar mejores decisiones junto al laboratorio y ofrecer resultados más predecibles al paciente. Zirconio Es hoy el material de referencia en prótesis fija. Su resistencia mecánica es superior a la de la porcelana tradicional, soporta bien las cargas oclusales y tiene una excelente tolerancia biológica. Además, los avances en zirconio multicapa han mejorado notablemente su estética, acercándolo al aspecto natural del diente. Es especialmente indicado en coronas posteriores, puentes y estructuras sobre implantes. Disilicato de litio Material cerámico de alta resistencia con propiedades ópticas muy superiores al zirconio convencional. Permite una translucidez que imita mejor el esmalte natural, por lo que es la elección habitual en el sector anterior cuando la estética es prioritaria. Se trabaja por prensado o por fresado CAD/CAM, y su adhesión al diente es excelente cuando se aplica correctamente. Nanocerámicas Son materiales compuestos —cerámica y resina— diseñados para trabajar en bloques fresables. Combinan la estética de la cerámica con una mayor capacidad de absorción de impactos, lo que los hace interesantes en pacientes con parafunciones o en rehabilitaciones provisionales de larga duración. Su ajuste con tecnología CAD/CAM es preciso y los tiempos de fabricación se reducen considerablemente. ¿Por qué importa el laboratorio en esta decisión? El material correcto mal trabajado da resultados incorrectos. Un laboratorio con fresadora y sinterizadora propias, como Kimar Dental, puede controlar todo el proceso internamente: desde el diseño digital hasta la cocción final, sin depender de terceros. Eso se traduce en ajustes más precisos, menos retrabajo y plazos más cortos para la clínica. Conocer los materiales es el primer paso. Tener un laboratorio de confianza que los domine es el segundo.